La Comisión Europea ha iniciado este lunes una campaña de comunicación para informar a las empresas europeas de las consecuencias en materia de aduanas y fiscalidad indirecta, principalmente IVA, de una salida abrupta y sin acuerdo de Reino Unido del bloque comunitario el próximo 30 de marzo.

La medida forma parte de los planes de contingencia que Bruselas está preparando para paliar el impacto de un posible Brexit sin acuerdo. En este escenario, las mercancías con Reino Unido como origen o destino se tratarán como importaciones y exportaciones de un tercer país, por lo que se aplicarán los trámites y controles aduaneros pertinentes.

Así, los derechos de aduana, el IVA y los impuestos especiales se percibirán en el momento de la importación, mientras que las exportaciones a Reino Unido estarán exentas de IVA.

El objetivo de la campaña de información es «sensibilizar» a la comunidad empresarial europea, especialmente pequeñas y medianas empresas, que quiera seguir comerciando con Londres después del 30 de marzo «La preparación para el momento en el que Reino Unido se convierta en un país tercero es de vital importancia si se quieren evitar graves perturbaciones para las empresas de la UE», ha señalado en un comunicado el Ejecutivo comunitario.

En primer lugar, Bruselas insta a las empresas europeas a valorar sin tienen «la capacidad técnica y humana necesaria para lidiar con las normas y los procedimientos aduaneros». También pide que se estudie la obtención de autorizaciones y registros aduaneros para facilitar la actividad comercial si Reino Unido forma parte de su cadena de suministro.

Además, la Comisión Europea recomienda a las empresas que se pongan en contacto con las autoridades aduaneras nacionales de su país para valorar qué otras medidas pueden adoptarse para prepararse ante un Brexit sin acuerdo.

El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Pierre Moscovici, ha recordado que el riesgo de un Brexit sin acuerdo aumenta a medida que se acerca el 29 de marzo, último día en que Reino Unido será un socio más del club europeo. Por ello, ha defendido, el Ejecutivo comunitario y las autoridades aduaneras nacionales «trabajan con ahínco».

«Es fundamental para proteger a nuestros consumidores y nuestro mercado interior. Mucho depende de la capacidad de las empresas que comercian con el Reino Unido para adaptarse rápidamente a las normas aduaneras que se aplicarán desde el primer día en caso de no alcanzarse un acuerdo. No hay tiempo que perder y estamos dispuestos a ayudar con la campaña de información», ha expresado el francés.

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