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A pesar de un arranque de 2019 fulgurante -similar al que hubo en 2018-, los bancos de la eurozona han corregido buena parte de la euforia inicial. En esta situación, el sector cotiza a 7,8 veces sus beneficios de los próximos 12 meses, cerca de las 7,3 veces a las que llegó a hacerlo a cierre de 2018, el nivel más bajo desde la crisis de deuda periférica.

Esta rebaja en los múltiplos ha venido de la mano de las fuertes caídas vividas en 2018 que, a diferencia de lo sucedido en otras ocasiones, no vinieron acompañadas de un recorte similar en las estimaciones. Según los datos de Goldman, el pasado ejercicio la banca sufrió una caída del 33% mientras las previsiones de 2019 caían un 10%, lo que implica un abaratamiento del 26%, el más elevado de la última década.

«El grado de la rebaja no tiene precedentes desde 2009. Dado que las dinámicas de ganancias no explican los movimientos de las acciones, creemos que lo que ha cambiado es la percepción de los riesgos clave», explican desde la entidad norteamericana. De este modo, apuntan al riesgo político en Reino Unido e Italia, la situación de los emergentes y las expectativas de subidas de tipos como las claves que han provocado que el sector se haya movido en bolsa con independencia de las expectativas de beneficio.

El Economista