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Existen gastos que, por lógica, son deducibles, al estar directamente relacionados con la actividad del profesional. Por ejemplo, la compra de género o el alquiler de un despacho o local. Las facturas de este tipo de cuestiones son fácilmente justificables, pues tienen una clara relación con la actividad que se realizar.

Dentro de este apartado, cabe destacar que es posible deducirse gastos de gestoría, suministro de local o publicidad del negocio. Y también otros que se tienen menos en cuenta, como por ejemplo la propia cuota de autónomos, o el pago de la Seguridad Social en caso de que se cuente con empleados.

Incluso los cursos de formación o Máster pueden deducirse si es fácilmente justificable su relación con la actividad que se está desempeñando como autónomo.

Cinco Días