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La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se unió a los mensajes finales del Gobierno de que no habrá adelanto electoral con la principal ley de su departamento. Montero anunció que elaborará el proyecto de ley de Presupuestos para 2019, aunque el Partido Popular vete la senda de déficit presentada por ella misma a Las Cortes. Así lo aseguraron fuentes del Ministerio de Hacienda a este diario y apuntó ella misma a la agencia Efe.

La posición de Montoro puede desatar dudas legales, porque el espíritu al menos de la Ley de Estabilidad Presupuestaria es que el primer paso para elaborar las cuentas públicas del ejercicio siguiente es la aprobación parlamentaria de la senda de déficit, lo que no va a suceder tras el anuncio de veto en el Senado del nuevo presidente del PP, Pablo Casado. Fuentes de Hacienda sostienen que el Ministerio puede elaborar los Presupuestos, puesto que hay ya una senda de déficit aprobada, que es la vigente refrendada el pasado año a propuesta del entonces ministro, Cristóbal Montoro.

En sus declaraciones a Efe, Montero pareció amenazar con intentar más impuestos si el PP vetaba la senda suavizada de déficit tolerada por la Unión Europea: «Para que la recuperación llegue a las familias son necesarios mayores recursos y si eso no se hace por la vía de la mayor capacidad que nos concede Bruselas, los ingresos hay que buscarlos de otra manera». Sin embargo, fuentes de Hacienda negaron que hubiera tal amenaza y que el Ministerio se planteara subir más los impuestos de lo anunciado por el previsible veto en el Senado.

Montero criticó, no obstante, la posición del PP. «Si alguien piensa que con esta actitud perjudica al Gobierno se equivoca, a quien perjudica es a los ciudadanos». Alegó que la relajación de los objetivos de déficit beneficia a los ciudadanos porque se dirige principalmente a las comunidades autónomas, que controlan la educación o la sanidad, y a la Seguridad Social, que es quien abona las pensiones. «Por lo tanto, un rechazo a esta senda de estabilidad por parte del PP no es un veto al Gobierno, es un veto a la mejora de la calidad de vida de todos los ciudadanos de España». Casado defiende, por el contrario, que más gasto público y más impuestos perjudican a la economía española.

El Mundo