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Lo primero que debe elegir el autónomo es la base de cotización. En España, actualmente, se encuadra desde el mínimo de 919,8 € hasta el máximo de 3.751,2 €. Sobre esta base de cotización se establecen los porcentajes correspondientes a cada una de las coberturas que terminarán componiendo nuestro pago mensual a la Seguridad Social.

Para entenderlo mejor, lo compararemos con el sistema de asalariados. En el Régimen General, la empresa paga unas cantidades a la Seguridad Social que varían según el sueldo neto del contratado.

Pues bien, la base de cotización que elige el autónomo sería ese «sueldo» sobre el que se calcula lo que pagará a la Seguridad Social. Con la diferencia de que un autónomo selecciona voluntariamente esta base. Dicho de otro modo, puedes elegir la base mínima, aunque ganes más de 1.000 euros netos al mes. Eso sí, como veremos a continuación, tendrás menos coberturas sociales y peor jubilación.

Cinco Días