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Los tipos de cambio ya han generado una volatilidad sustancial en los mercados. Resulta sencillo determinar dónde y cómo se podría haber ganado dinero en 2018, pero todos somos más inteligentes a posteriori. En lo que respecta a los tipos de cambio, simplemente debería haber comprado USD o incluso JPY, dejado ese dinero en su cuenta y obtenido una ganancia superior al 5 %. En cuanto a las monedas de los mercados emergentes, este no habría sido el caso si tuviéramos en cuenta la evolución del rublo ruso (-11 %), la lira turca (-24 %) o incluso el peso argentino (-49 %).

Para nosotros la clave está en el dólar. La divisa estadounidense se encuentra sobrevalorada en casi un 24 % frente al euro, pero creemos que se debilitará en 2019. La libra esterlina, aunque ya está infravalorada en cerca de un 10 %, también es probable que siga perdiendo frente al euro. A no ser que el Brexit sea cancelado o que el acuerdo negociado por Theresa May sea aprobado por el Parlamento británico. Sin embargo, el Gobierno británico no parece creer mucho en ello. Fleta transbordadores adicionales para el Canal de la Mancha, tiene 3.500 soldados listos para recibir órdenes y obliga a ciertas empresas a firmar acuerdos de confidencialidad, probablemente para evitar las compras de alimentos y medicinas motivadas por el pánico. Esto no indica que el gobierno de May siga creyendo realmente en el éxito de su acuerdo del Brexit. En este sentido, la libra esterlina debería seguir depreciándose.

2018 tampoco fue un año fácil para la renta variable. No fue únicamente la caída inducida por el índice VIX en febrero de 2018 lo que provocó la inestabilidad del sector de la renta variable, sino que las ventas de la última mitad del año también provocaron graves pérdidas. Por otra parte, el posible beneficio de en torno al 11 % en la bolsa brasileña podría haberse visto mermado por la depreciación del 11 % del real. No existían muchas formas de evitar todas estas turbulencias.

Por otra parte, la renta fija también sufre una fuerte resaca tras 2018. También en este caso, los mercados no ofrecieron muchas oportunidades que permitieran reducir las pérdidas. De los quince índices observados, solamente cuatro mostraron una rentabilidad positiva, pero apenas ligeramente inferior al 0,5 %. El resto de los mercados de renta fija se encuentran en números rojos. Con la inclusión de los costes en euros de la cobertura cambiaría, se obtiene una imagen aproximada de su alcance. Las primas de los bonos corporativos han aumentado considerablemente. Los diferenciales del universo investment grade, tanto en euros como en dólares estadounidenses, se ampliaron 60 puntos básicos durante el año. En el caso de los bonos corporativos a diez años, implica una disminución del precio de aproximadamente el 5 %.

En el caso de los títulos con una calificación inferior a investment grade, las pérdidas fueron aún mayores. Mientras que los diferenciales de los bonos denominados en dólares estadounidenses se ampliaron 150 puntos básicos, en el caso de los bonos denominados en euros dicha ampliación fue incluso de 230 puntos básicos. En este caso, la caída del precio de algunos bonos se situó por encima del 7,5 % o incluso del 11%. Muchos se acordarán de los años 1994 y 1999.

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